Actualidad

Descargar Fantoche 10

Tradición oral y títeres
La sabiduría popular es un cúmulo de experiencias de vida que se
trasmiten de generación en generación de forma oral. Es una fuente
de conocimiento y de reconocimiento de la condición humana.
Cuando nos perdemos en conceptos obtusos o divagaciones, cuando
las palabras se encadenan sin conseguir expresar ideas concisas y
claras, entonces; para intentar aclararnos, acabamos recurriendo a la
sabiduría popular que rezuman los cuentos y fábulas, y de forma más
sintética las sentencias o refranes.
Forma parte, por lo tanto, de ese acervo cultural, de esa sabiduría popular
de tradición oral, los cuentos populares de los que, a falta de
otras dramaturgias, se nutren nuestros espectáculos titiriteros. Los
cuentos tradicionales, que desde tiempo inmemorial se narraban en
el hogar al amor de la lumbre, no tienen una misión moralizante o
doctrinaria sino aleccionadora. Intentan prevenir a los más pequeños
de los peligros que acechan en la imprevisible aventura de vivir. Y
para ello se valen de personajes arquetípicos y de un lenguaje simbólico.
No pretenden los cuentos populares dulcificar la realidad, sino
fabularla para transmitir a los niños -amparados en el seno familiar
bajo la protección de los mayores- mensajes claros y tranquilizadores.
Hay ahora una tendencia de revisionismo, de ñoñez, que intenta hurtar
los aspectos más crueles de los cuentos de tradición oral que, al
fin y al cabo, sólo tienen un significado simbólico o metafórico y que
son el fiel reflejo de situaciones peligrosas o frustrantes que tarde o
temprano les tocará afrontar a los más pequeños a lo largo de su
vida.
Titiribici – Foto.Noemi Campo
5
En España, son escasos los dramaturgos -con las notables excepciones
de Lorca y Valle Inclán- que han escrito textos dramáticos para
títeres. En el mejor de los casos, se trata de obras escritas ex profeso,
para glosar las andanzas de héroes y villanos populares o reinventados.
Existe, por lo tanto, un déficit de repertorio de obras para
marionetas, y los cuentos tradicionales son una buena fuente de
inspiración para todos los titiriteros. Cuando los cuentos populares
se dramatizan para ser representados por títeres, la fábula argumental
da un salto cualitativo desde el imaginario del niño a la realidad
del personaje de “carne y hueso” representado por el títere. La fascinación,
entonces, está asegurada. Ocurre, además, que el primer
encuentro de los niños con los títeres supone casi un rito iniciático
porque, en algunas casos, es a través de ellos como llegan a al teatro
-que es el espejo de la vida- fomentando desde pequeños un talante
observador y crítico del mundo que les rodea.
Los títeres participan también de la misma esencia de tradición y oralidad
que los cuentos. El oficio titiritero apenas está documentado y
las experiencias, técnicas y rutinas se trasmiten -cuando se trasmiten-
de forma principalmente oral. Ese cúmulo de aprendizajes heredados,
generación tras generación, van conformando el vademécum
del oficio titiritero. Cuando se rompe la cadena de transmisión oral,
caen en el olvido recuerdos, personajes ilustres y sus conocimientos.
Grandes maestros han podido crear escuela, rodearse de buenos y
leales discípulos y transmitir toda su sabiduría ancestral. Pero tradicionalmente,
el titiritero, ha sido un artesano acostumbrado a trabajar
en solitario y su bagaje y maestría, en muchos casos, se pierden
con él. Para que todo este patrimonio cultural no desaparezca enterrado
entre el polvo de los años, se hace imprescindible el relevo
generacional, fomentar la investigación y que el Arte de los Títeres
sea objeto de enseñanza, como asignatura reglada, en las Escuelas
Superiores de Arte Dramático.
Esta revista, que ahora cumple diez años, nació para llenar el vacío
que existía en España de este tipo de publicaciones que dan cabida
a trabajos de investigación y de divulgación del Arte de la Marioneta.
Así pues, en la medida que intenta rescatar o sustraer del olvido una
parte importante de nuestra tradición titiritera, nos hace sentirnos
satisfechos. Tenemos la motivación y la pasión suficiente para cumplir
muchas décadas más.
Ramón del Valle
Miembro del Equipo de Redacción