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Nada más comenzar el año se nos ha ido uno de los grandes maestros que ha tenido el teatro de títeres en nuestro país: Paco Peralta. En su condición de gaditano, nos unía con uno de los vestigios de esta especialidad, La tía Norica de Cádiz, espectáculo y compañía de la que él hablaba con emoción al recordar aquellos momentos de su infancia en los que contemplaba ese Auto de Navidad en la popular barraca. Los misterios del movimiento de los títeres, en esa especie de máquina real, cautivaron de por vida aquella mente infantil.

Siendo muy joven se trasladó a Madrid continuando su relación con la creación en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, cursando luego estudios también en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense.

Al conocer a Matilde del Amo comenzaron juntos una labor de enseñanza de las marionetas en un par de colegios de Madrid, donde montaron por primera vez algunos de sus más conocidos espectáculos e inculcaron el amor por los títeres a varios alumnos, entre los que destacan Carlos Marqueríe y Juan Muñoz, director de La Tartana, recientemente homenajeado en el Titirijai de Tolosa por sus cuarenta años de actividad con esa compañía.

En la segunda mitad de los setenta dio clases en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Segovia, sufriendo un grave incidente coronario que le separó de la enseñanza reglada. Es en

1981 cuando creó la compañía Peralta del Amo, como había sido tradición hasta entonces uniendo su apellido al de su compañera, contando también con la colaboración de sus cinco hijas. ¡Esta sí que fue una compañía familiar!

La compañía Peralta del Amo en “El romance de la condesita” en el Gonzalo de Berceo

Tuvimos la fortuna de conocerles en 1984, en un momento en el que nosotros, con Martintxu y el mundo moderno habíamos accedido por primera vez al circuito de los festivales internacionales entonces recién creados, coincidiendo con ellos que presentaban El romance de la condesita más Frederik.

Entre los eventos en los que coincidimos destaca la II Muestra de Títeres del Estado, que aquel año se celebró en Tarrasa bajo los auspicios de Josep María Carbonell, el festival de Tolosa, el de Sestao y el de Logroño, que tenía lugar en el Teatro Gonzalo de Berceo, una verdadera bombonera en la que el bello y esbelto retablo de Paco Peralta se mostraba en toda su grandiosidad, todo él construido en madera y, tal como maravilló a los organizadores del festival de Tolosa, todo él encolado, sin usar ni un solo clavo.

El siguiente contacto fue al visitar la exposición que montaron en la Casa de Vacas del Retiro coincidiendo con la programación de títeres de ese parque, entonces llevada por Paco Porras y en la que participamos en varias ediciones, tanto para público infantil como para adultos, con el Fantasma de Canterville de Oscar Wilde. Este encuentro sirvió para ir aumentando la relación que se iba fraguando con ellos.

Con Paco y Matilde en la exposición de la casa de Vacas del Retiro

Coincidimos de nuevo en Tolosa al presentarse una hermosa exposición de las marionetas Peralta–Del Amo en un colegio de monjas de esa localidad, en un momento en el que el festival estaba experimentando un fuerte y rápido crecimiento. Se publicó un buen catálogo y este inquieto matrimonio estuvo montando la exposición y luego atendiendo su desarrollo. Volverían más tarde, en noviembre de 2006, a Tolosa al ser escogidos para presentar algunas de sus marionetas en la exposición que se llamó Ventana al títere ibérico y que tuvo lugar en el Palacio Aranburu.

 Pocos meses después esta exposición se presentó en Biarritz y, como Paco no podía separarse de sus marionetas, allí estaba junto a Matilde, explicando en castellano la exposición a unos escolares que la visitaban el día que nosotros nos acercamos, porque esa exposición también recogía unas marionetas del aquelarre de nuestra obra El castillo de Urtubi. Después de esa visita tuvimos la oportunidad de disfrutar de una animada comida con ellos y con Miguel Arreche e Idoya Otegui, organizadores también de aquel evento.

Matilde y Paco con un grupo de escolares en la exposición “Ventana al títere Ibérico” en Biarritz. En el Espace Bellevue

En 1990 fue el primer titerero en recibir la Medalla de Plata al mérito de las Bellas Artes, luego vendría el premio Gorgorito entregado por UNIMA Madrid y la declaración como socios de honor, junto con Matilde, de UNIMA Federación España.

Otro hito importante en el reconocimiento que ha recibido, fue que el ayuntamiento de Móstoles le encargó diseñar y construir un monumento al titerero, que se inauguró en la Plaza de la Cultura en el 98, y ahora, a pesar de la enorme humildad que le acompañó toda su vida, bien puede ser un homenaje también a su persona. Al fin y al cabo es el titerero que aparece en el monumento moviendo un gran títere de varillas representación de su condesita.

Paralelamente a esa actividad de las exposiciones, Paco Peralta fue desarrollando un títere para ser movido sobre mesa y, a diferencia del bunraku japonés, por un solo titerero. Tras mucho tiempo de investigación en solitario en su taller madrileño, comenzó a presentarlo en unas clases magistrales en las que, además de hablar de su construcción, hacía unas magníficas demostraciones sobre la capacidad de movimiento de ese espectacular prototipo.

Iniciando su clase magistral en el Centro de Documentación de Títeres de Bilbao

Los asistentes a una de esas demostraciones, realizada en el Centro de Documentación de Títeres de Bilbao, tuvimos la oportunidad de contemplar la belleza de los movimientos, el controlado ritmo con el que el maestro la animaba, llegando a simular auténticos números de baile y algo que recordaba la gimnasia rítmica. Luego vendría un curso en su taller en el que enseñó minuciosamente su construcción a numerosos compañeros que quisieron aprender su elaboración y manipulación.

Tras jubilarme, eufemismo con el que solo quiero decir que dejé de actuar con carácter profesional, en mayo de 2014 acudí por primera vez a ver el Titirimundi del recientemente fallecido Julio Michel y allí, junto con Nati, descubrí la colección de marionetas de Paco Peralta que se acababa de colocar en un pequeño museo instalado sobre la Puerta de Santiago en la muralla de Segovia.

Cuando Idoya Otegui nos encargó, en su condición entonces de Presidenta de UNIMA Federación España, la coordinación de un DVD que recogiera los recursos de títeres más interesantes o típicos de nuestro país, volvimos a este museo para realizar un documental sobre el mismo. Afortunadamente, esta parte de la obra de Paco Peralta ya está protegida y puede ser contemplada por el público. Junto a los títeres se presenta un hermoso video en el que Paco habla de su trayectoria con las marionetas y hace una demostración con el prototipo del que ya he hablado.

Para completar esa grabación quisimos entrevistar en directo a Paco y Matilde para añadirlo a lo ya grabado, de modo que nos citaron para la mañana del 27 de septiembre de 2015 en su casa de Madrid. Allí estuvimos puntuales y ellos con todo preparado. Paco, con la ayuda de Matilde en los momentos en que su recuerdo era poco claro, nos fue contando su trayectoria vital, desde la infancia en Cádiz con La tía Norica, sus estudios de arte en Madrid, su encuentro con Matilde, con la enseñanza de los títeres en los colegios de Madrid, su encuentro con Puppet Parade, una pareja extranjera que le permitió ver por primera vez cómo era eso del control de los hilos de las marionetas, es decir la cruceta. A partir de ahí la puerta a la creación se había abierto.

Matilde junto a Paco siguiendo la entrevista y puntualizando en algunas ocasiones

Tras el largo repaso a las obras que representó con la compañía PeraltaDel Amo, como Bastián y Bastiane, El clérigo ignorante, El retablo de Maese Pedro, Los melindres de Belisa de Lope de Vega comenzó a hablar de la satisfacción que le suponía que sus títeres pudieran ser contemplados en una ciudad cuasi medieval como Segovia.

Lamentaba que el retablo, al que antes he aludido, no hubiera podido ser instalado en el museo junto a la colección; al fin y al cabo es un elemento tan importante como las propias marionetas. Aunque no albergaba grandes esperanzas, confiaba en que algún día en el colindante Jardín de los Poetas pudiera colocarse el escenario y algunos de los elementos que todavía se encuentran, ya huérfanos, en su taller.

Concluyendo ya la entrevista le pregunté por la declaración que, a modo de testamento artístico, hacía en el video del museo que alberga su colección: Ahora que he aprendido a apartar la hojarasca de las cosas importantes, ahora que sé mejor lo que quiero y podría hacerlo, ahora que podría acometer algo importante, necesito unas energías que ya no tengo. Tengo que renunciar a ciertas ilusiones y dejarlas aquí para que alguien pueda continuarlas. Me comentó que era una frase que había comentado con Gonzalo Cañas, con el que en los últimos tiempos, antes de su fallecimiento, había mantenido una relación muy amistosa y sincera, siendo este quien había dado forma literaria a lo que él decía, asegurando que sin su ayuda el manifiesto no sería tan bonito como ahora es.

Cuando concluyó la entrevista, Paco Peralta, sin pedírselo, se puso a animar el prototipo que al efecto tenía preparado sobre una mesa en la sala. Allí pudimos contemplar por última vez la belleza en movimiento de aquel títere y los muchos mecanismos e ingenios que su creador había tenido que utilizar para conseguirlos. Entonces no sabíamos que esa sería la última vez.

Salimos de su casa apenados por tener que hacerlo ante la categoría humana y artística de esta singular pareja y ante la corriente de afectividad creada en nuestros esporádicos encuentros en los últimos treinta años, tal como acabo de relatar.

En el mes de mayo del pasado año 2017, quedaron instalados en los bajos del Museo del Títere de Cádiz 17 paneles de gran tamaño con fotografías de las mejores creaciones de Paco Peralta, siendo recibido por el alcalde y homenajeado por su ciudad natal. Cada vez falta menos para que allí se muestren los títeres de la actual generación de La tía Norica, un proyecto muy deseado por la ciudad.

Ahora que Paco ya no está entre nosotros, cada uno, en la medida que pueda, debe ser continuador de sus ilusiones y, en conjunto, deberíamos velar por que su voluntad de incorporar el escenario a su colección en Segovia llegue a ser una realidad.

Paco Peralta, junto con Paco Porras, Gonzalo Cañas y otros fueron los que contribuyeron a sacar al títere de la catástrofe que para este género supuso la guerra civil. Ahora que esta generación está desapareciendo y otros titereros se están jubilando, es urgente dar una solución a todo ese patrimonio que corre el peligro de desaparecer sin que sea apreciado en lo que vale y representa como patrimonio cultural.

 

 

Sestao, 6 de enero de 2018
Felipe Garduño Hernández
Presidente de UNIMA Euskal Herria
Consejero Internacional y miembro de la Heritage Commission