Catálogo

En Andalucía los fenicios ya celebraban a su diosa Astarté con figuras con extremidades móviles para sus posibles cultos sagrados. En el siglo XVI ya hay referencias escritas aludiendo “a los que hacen los juegos de los títeres” En el siglo XVII la presencia de las máquinas reales de títeres, representando comedias en los corrales andaluces, está muy bien documentada. Los nuevos tiempos dieron paso, en Cádiz, a La Tía Norica de la mano de Pedro Montenegro, que se ha mantenido hasta nuestros días como una gran referencia del teatro tradicional de títeres.
También, Cristóbal Polichinela, títere de guante, estará presente en las calles de Andalucía. Federico García Lorca quiso recuperar este personaje de la mano de Manuel de Falla. Tras la guerra civil casi llegaron a desaparecer los títeres, pero figuras como Julio Martínez Velasco con su Pipirijaina del Titirimundi, resistieron con dificultad. Con la Transición surgieron nuevos enamorados de los títeres y, en 1981, llegó una pareja de titiriteros argentinos (Alcides Moreno y Guadalupe Tempestini), insuflando nuevos aires a la recuperación del teatro de títeres. A partir de este momento surgió UNIMA Andalucía; surgió la Fiesta del Títere de Sevilla y, muy pronto, festivales en las principales ciudades andaluzas; se organizaron cursos para la formación de profesionales del títere; aparecieron compañías titiriteras por toda Andalucía; resucitó la de La Tía Norica en Cádiz; se creó una Escuela de Marionetas en Gelves (1986-1990); comenzó un periodo que, 45 años después, se puede calificar como satisfactorio.