botón arriba
botón abajo

Héctor di Mauro ha fallecido

Poema de despedida: "El ocaso del viejo roble"

Martes 15 de abril de 2008

El ocaso de “El viejo roble” (al maestro Héctor Di Mauro)

Mi mañana se alarga inocente

JPG - 3.8 KB
Héctor di Mauro

sin sospechar lo que vendrá…

“El viejo roble” no se libera de su agonía,

no remonta su vuelo de magia enigmática,

así lo queremos ver, altivo y seguro,

predicando, tan sincero, sus conocimientos

los que atrape en el vuelo y atesoro como “el buen ladrón”…

Y sonó el teléfono con la voz de Quique estrangulada

“El viejo roble” se había dejado caer para siempre.

Tan repentino que su hermano no pudo estar…

Ni siquiera tenía mas vino para ahogar mi tristeza,

con sabor a triunfo, porque él había vencido y nos dejaba,

nadie quería verle así, es ese mi gran dolor, no su muerte.

La mañana más fría de abril del 2008 lo despidió.

Abrace a Raquel y sentí su agonía que nadie pudo contener.

La compañera que se queda con todos sus recuerdos

desde el primer beso ardiente hasta el frió de hoy.

Sus nietas amadas que mostraban en sus ojos la pena,

sus nietos tratando de ser fuertes como el abuelo,

no aceptando verle dormido para siempre.

Sus hijos firmes...todos sus hijos que formaron el clan.

Sus viejos amigos, sus colegas, sus cuñadas, sobrinos y más…

Sus bisnietos, sin comprender del todo, podían captar.

Aquello no era fiesta, ni cumpleaños, ni festival…

Era el ocaso de “El viejo roble”, el que nos enseño su sombra,

cuando el sol quemaba fuerte en Córdoba sin casa y sin pan.

Chao, amigo, compañero de caminos y maestro…chao viejo.

Seguiré predicando, por los retablos, lo que con vos aprendí.

El discípulo

Diseño: Caballero y Asociados · Desarrollo web: elpuntodoc · Fotografía de portada: Tina Modotti