(1950-2019)

Gabriel Fariza nació en Navas del Madroño (Cáceres) en 1950. Hijo de guardia civil, allí transcurre su infancia y vive aventuras y recuerdos, que le acompañarán siempre. A los siete años montó su primer teatrito para sus amigos (previo pago de una perra gorda).

El padre tuvo varios destinos y la familia fue aumentando, hasta convertirse en numerosa: cuatro chicos y tres chicas.

En Salamanca vivió una adolescencia creativa, apasionada y comprometida. Allí formó, junto a su inseparable amigo Polux Hernuñez su primer grupo teatral y decidió que siempre viviría por y para el teatro.

El último destino del padre fue el Pais Vasco y después de varios intentos por su parte para que el hijo “sentara cabeza con un trabajo serio”, Gabriel decidió romper con todo y viajar a Madrid , donde conocíó a un integrante del grupo Los Goliardos.

Tenia 19 años y con toda la fuerza, pasión y vocación, se sumergió de lleno en el mundo del teatro independiente madrileño. Fueron años de locura, de vida, de lucha, de libertad, o mejor dicho, en busca de ella.

Allí convivió y trabajó con Juan Margallo, Petra Martinez, Santiago Ramos… Actores y actrices pioneros y cimiento del teatro que podemos desarrollar en libertad.

Vivió y sufrió la censura de la dictadura y las consecuencias de luchar contra ella a través del teatro.

Ya en la transición conoció a la pintora valenciana Maite Miralles, la que seria desde entonces su compañera de vida.

Empezaron a construir juguetes y títeres que vendía en el Rastro de Madrid, haciendo pequeñas representaciones con ellos (para facilitar su compra). Alguien lo vio y le propuso un espacio en T.V.E. Así nació “Jugo de Juguetes” y después… porqué no llevarlo a la calle? Y montaron el primer espectáculo de calle “a gorra”, que por cierto nunca se podía acabar, pues la policía lo impedía por considerarlo una “alteración del orden público”.

Del rastro, pasó al Retiro las mañanas de domingo, iniciando junto con compañeros como la Tartana, una actividad cultural titiritera que aun hoy pervive.

Fue una época muy creativa y productiva en la que compaginó los festivales y giras con programas de T.V. como Barrio Sésamo, La Cometa Blanca, Los Episodios, Gente Menuda, etc. … y un viaje lúdico y laboral por Latino America durante casi un año con Maite.

Y la familia aumentó con dos hijos: Simón y David.

En 1989 deciden instalarse en Valencia, donde podrá finalmente realizar su sueño, tener un teatro de marionetas estable que se inauguró en 1995, en El Cabañal.

Ante el peligro especulador de destrucción del barrio, Gabriel luchará nuevamente por una causa justa: la defensa del patrimonio social y cultural.

Temiendo que derriben el teatro, en 2008 , la familia monta una segunda sala: La Petxina.

Tras 18 años de resistencia, finalmente se consigue salvar el barrio y el Teatro del Cabañal.

Así pues aquel teatrito de infancia, se había transformado en dos salas con programación estable, en su mayoría de la propia compañía. ¡Su Sueño se había realizado!

Gabriel nos dejó joven, a los 69 años, en 2019 en Valencia, de forma inesperada, explosiva, como era él, desconcertante, pero seguirá viviendo en nosotros, su familia y amigos, porque como él se definió en su autobiografía, fue siempre rabiosamente joven y agresivamente dinámico.

Teatro la Estrella

Ver más en: www.teatrolaestrella.com