Cantabria

A falta de referencias más antiguas sobre el teatro de títeres en Cantabria, comenzaremos citando a la cooperativa Ábrego, una de las compañías más antiguas y que inició su actividad en 1979 de la mano de la directora del Centro de Formación Teatral de Santander, continuando hasta la actualidad. Dos años después surgió El guiñol ambulante en Torrelavega, localidad llamada a tener un papel importante en el campo de los títeres en esta comunidad autónoma, tanto por sus grupos locales como por la acción cultural de su ayuntamiento. El siguiente paso de un proceso de recuperación del títere, que también en estas tierras arrancó con bastante fuerza, es La maleta de Mariano, creada inicialmente para posibilitar la dedicación a los títeres de Mariano García, un joven estudiante de Magisterio afectado ya entonces por una grave enfermedad degenerativa. Con ayuda de algunos profesionales universitarios como José Miguel Castro e Isabel Tejerina, ambos ponentes en el II Congreso de UNIMA celebrado en Sevilla, montó su primer espectáculo pensado para ser representado con una maleta sobre una mesa. El tristemente desaparecido Mariano y sus colaboradores en aquella mítica experiencia, como Alberto Sebastián, ampliaron las bases del teatro de títeres en Cantabria. Hoy en día el títere cántabro cuenta con un buen plantel de grupos como Tururú Títeres de reciente creación en la ya citada Torrelavega, Escena Miriñaque y La Machina Teatro, estos dos últimos de Santander y dedicados fundamentalmente al teatro de actor.

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