SEGUNDA REFLEXION SOBRE EL CONGRESO 2016

Miguel Arreche

Segunda reflexión sobre el Congreso de UNIMA 2016

No se si nos damos, realmente cuenta de la importancia, que para la gente que amamos las artes escénicas en general y el títere en particular, tiene el hecho de que por primera vez en 84 años de existencia de UNIMA, un Congreso Mundial tenga lugar en Euskadi y en España. También es la primera vez que se celebra en un país con idioma ibérico, con lo que ello representa para todo Iberoamérica.

Suponiendo que todos somos conscientes de esa importancia, ahora nos toca asumir la responsabilidad que conlleva haber luchado por lograr esa nominación y haberla ganado en Chengdu. Todos: UNIMA (Internacional, Federación estatal y Euskal Herria), las instituciones locales, regionales, estatales comprometidas, vamos a estar, estamos ya,  en el punto de mira de los amantes y seguidores del títere de más de 80 países. Usando aquél  eslogan que se hizo popular hace unos años, creo que debemos trabajar con la idea de que  “Yes we can” ¡ A por ello!

Dicho esto conviene, como expuse en mi primera reflexión, que encontremos entre todos un lugar de consenso en el que prime, el sentido común, lo que soñamos, lo que podemos, lo que pueden soñar y poder los demás y lo que puedan esperar todos los que van a venir al Congreso 2016. Ese compromiso entre lo utópico y lo posible debe ser lo que nos haga superar la prueba con sobresaliente y a poder ser mejorar nuestras relaciones internas.

Un Congreso mundial, lleva parejo la celebración de un Festival mundial, que se pide que sea realmente “mundial”, que contribuya a una mayor difusión del arte del teatro de títeres, entre los ciudadanos de la ciudad o el área donde tiene lugar el congreso y al mismo tiempo servir de atractivo complementario para animar la asistencia de congresistas y acompañantes de todo el mundo.

El Congreso en si mismo, tiene, por estatutos, que celebrarse en no menos que cinco sesiones, lo que es lo mismo que decir, cinco días. Normalmente las reuniones tienen lugar por las mañanas con el fin de dejar las tardes/noches libres para poder asistir a espectáculos del festival o mantener encuentros colaterales, o hacer turismo.

Si tenemos en cuenta que necesitamos cinco días, en los que las mañanas las tenemos ocupadas; que podemos alargar el evento a una semana o nueve días (una semana completa más el fin de semana anterior), tenemos que tener en cuenta que las personas que vienen a participar en el evento de principio a fin pueden tener como máximo cuatro días completos (sin reuniones del Congreso) y cinco tardes/noches.

En los días completos, como mucho se podrían ver dos espectáculos por la mañana y tres por la tarde y en los días de congreso, como mucho se podrían ver tres espectáculos al día. Suponiendo que solo vayamos a ver espectáculos y asistir a las sesiones del Congreso, esto arroja un total de 35 espectáculos “visionables”. Con sentido común y atendiendo que la economía es un límite importante, tendríamos que consensuar que más que ese número, sería absurdo programar.

¿De qué sirve programar 100 espectáculos como en Chengdú, si solo podremos ver 35 como máximo?

De estos 35 o 40 espectáculos, ¿Cuántos queremos que sean realmente espectaculares?, ¿Cuántos vascos?, ¿Cuántos ibéricos?, ¿Cuántos iberoamericanos?.

Respondamos a estas preguntas y lleguemos a un consenso pero fijaros que no pregunto ¿Qué espectáculos? sino que ¿Cuántos espectáculos?

También se habla de organizar todoas las noches una especi de CLUB DEL CONGRESO, que teniendo en cuenta lo anteriomente comentado pudiera funcionar de 21,30 a 24,00 cada noche (al día siguiente hay que madrugar)

Hagos estas reflexiones para que cuando nos pongamos a proponer cosas, lo tengamos en cuenta o al menos lo sepamos.

Miguel Arreche – socio de unimz